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  • febrero 12, 2021

La rentabilidad de la I+D+i

Deducciones por I+D+i

La rentabilidad de la I+D+i

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¿Tu empresa está en un escenario positivo para la rentabilidad de la I+D+i?

Sea cual sea esta valoración, lo primero es enfocar el esfuerzo que hacen las empresas en mejora, en optimizar sus procesos y procedimientos, en innovar, y desde luego en la I+D que puedan hacer. Esta fase de identificación y diagnóstico es determinante tanto para rentabilizar la I+D+i, como para enfocar y canalizar las inversiones en este ámbito.

Los incentivos fiscales a la I+D+i han venido evolucionando con el tiempo, pero incluso todavía hoy hay muchas empresas que podrían aprovecharlos, y no lo hacen. El escenario es amplio, desde las deducciones de cuota del Impuesto de Sociedades, hasta la cesión o venta del derecho de deducción a terceros (mecenazgo) y estructuración fiscal, pasando por la monetización.

España ha venido mejorando su dedicación a I+D+i aunque todavía está lejos de dedicar el 2% del PIB, objetivo fijado por la Unión Europea. Parecía que con el 1,24% en 2018 recuperando niveles de 2008 gracias especialmente a las empresas, las cosas estaban mejorando y apuntaban bien, pero 2019 nos situó de nuevo en una tendencia plana, perdiendo fuerza inversora y siendo sobrepasados por Portugal, Polonia y Grecia, siempre en términos de porcentaje de PIB.

Las empresas, sin embargo, no tienen tiempo que perder ya que es en tiempos como éste que nos toca vivir, cuando se producen cambios y disrupciones, normalmente siempre hacia una mayor competitividad y avance tecnológico de las empresas supervivientes, y habitualmente también sin vuelta atrás. La gran ventaja de las empresas que les gusta y quieren mejorar, es que dedican tiempo y medios a ello, reduciéndose el riesgo de quedar fuera de juego. La agenda de este tipo de empresas y personas suele estar enfocada a llevar a la empresa a mejores posiciones competitivas y de mercado, y en el recorrido para llegar a ello es donde está una gran parte de lo más interesante que deja la I+D+i en las empresas, como es saber más, haber considerado diferentes posibilidades y escenarios, la mejora de la interconexión profesional entre las personas, haberse divertido, etc, lo cual siempre suele llevar a hacer mucho más de lo previsto.

En estos escenarios de alta velocidad de cambio, incluso del propio escenario, se viene demostrando que hay ciertas estructuras y métodos organizativos que dan mejores resultados, como es el caso de Lean Management, Lean Six Sigma y Agile moderno. Este enfoque lleva a las empresas a evaluar su propia estrategia y ciclos de innovación, pero algo común es el enfoque hacia la persona-empleado, hacia el apoyo y potenciación de sus propuestas, que suele terminar mejorando el desorden y el desperdicio de tiempo y recursos, y mejorando los procesos de producción maximizando el valor de lo que el empleado genera. Un ejemplo claro de esto es Scrum, para el caso de cualquier empresa que necesite gestionar la variabilidad de la demanda con actividades creativas y un claro enfoque al cliente.

Sea cual sea el caso de tu empresa, y seguro que está tratando de mejorar, es posible que pueda rentabilizar ese esfuerzo a través de las deducciones por I+D+i.