RSC - Reporting no Financiero

El empleo de estándares internacionales para el reporting no financiero comienza a tomar posiciones en la realidad de la Reputación Empresarial y de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Estos estándares buscan mejorar la gestión de los intangibles como parte de la estrategia para la gestión de la reputación como camino hacia la excelencia en creación de valor.

Responsabilidad Social

La gestión de la reputación de una empresa es cada vez más importante, cuando no necesaria, para la generación de confianza y credibilidad, y por ello para la generación de recomendaciones de compra. Estos términos incluyen la consideración del trato a los empleados, del liderazgo, la ética, la comunicación,...y supone gestionar a los stakeholders o grupos de interés respecto de nuestra empresa, cuando buena parte de ellos son externos al perímetro de la empresa. Estos conceptos han evolucionado desde posiciones voluntarias hacia recomendaciones, y es esperable que determinen una serie de ventajas para las empresas que asuman esta transformación en la gestión de las espectativas. Además de los estándares internacionales de reporting como GRI y Accountability, existen normas de gestión como la UNE 165010:2009 (experimental), ISO 26000 o SA 8000 y recientemente las determinaciones que hace la Ley de Economía sostenible (LES) en sus artículos 33, 39, y en la disposición 31 respecto de los Fondos de Pensiones de Empleo. Son motivaciones para la incorporación de criterios y establecer exigencias diferentes en función de cada tipo de organización, pero no parece obligatorio de momento porque no existe sanción. La responsabilidad en la gestión empresarial, materializada por los administradores a través de la información y gestión societarias, y por ejemplo también en los códigos de conducta, compromisos laborales, etc, son la base del desarrollo de estos planes y el respaldo a la reputación buscada.

Hay demasiadas empresas que no hacen ningún tipo de informe de Responsabilidad Social y las que los hacen son de mediana calidad (relevancia, materialidad, discriminación de contenidos/stakeholders,...), sin embargo es cierto que la realización de estos informes tiene coste. En este sentido y en base a la decisión tomada por la Comisión Europea el 25/10/2011, parece que la administración va a tomar un papel más activo en el marco regulatorio fomentando la formación, compras/inversiones/crédito, a través de plataformas sectoriales y de la cadena de suministro reconociendo asimismo este esfuerzo, y también incluyéndolo en las cuentas y balance de la empresa. Para mediados de 2012 esperamos el establecimiento de objetivos para 2015, para las grandes empresas. Esta Comunicación es trascendental, define conceptualmente la RSC, establece un proceso y marca unos objetivos, esto es, aunque se puedan manejar otros planteamientos, la valoración del impacto de la actividad de la empresa en su entorno social es el punto clave y no se puede olvidar que ha sido consensuada y aprobada por la Unión Europea. 

Hasta ahora la ausencia de un estándar internacional dificulta el establecimiento de exigencias en este campo, sin embargo el plan iniciado por la Comisión Europea con grandes corporaciones está encaminado precisamente a ello, como refrendo de la tendencia europea y del mundo occidental. En esta línea se han situado los estándares citados anteriormente, que son el marco de referencia. 

También se pueden valorar las mismas o diferentes razones para tomar en consideración un programa de RSC como las que que realizan las siguientes entidades:

La RSE o RSC es básicamente una cuestión de lucha de ideas sobre la forma de gestionar. Esta contraposición de ideas ha sido más fuerte en el pasado reciente y en estos momentos se está produciendo una cierta consolidación de las mismas para su traslado a la gestión real, para su aplicación. El origen de la RSC está ligado a los países desarrollados y occidentales y existen grandes diferencias con otras culturas. No se observa que el público o el consumidor se mueva por este tipo de criterios al seleccionar productos o servicios, pero es sólo una cuestión de tiempo, al igual que lo fue el Medioambiente en las pasadas dos décadas. Tampoco se puede obviar que la RSC presenta un cierto contenido y exigencia ética y de transparencia, complicado de manejar cuando pretende satisfacer a todos, pero que tiene grandes repercusiones en la reputación empresarial por lo que es más probable que el paso siguiente se produzca en el ámbito de lo táctico, o convencer terreno a terreno o a todos a la vez. El ámbito de la transparencia exige tener en cuenta diferentes palos, todos delicados, especialmente la competencia, pero muy especialmente a la Administración Pública, ya que ésta también debería aplicar estos principios.

En los últimos años, Se están dando pasos a nivel internacional en el ámbito de la RSC, como el debate en ISO 26000, en la OCDE, etc. En la conferencia de Berlín de diciembre de 2011 se evidenció el interés de países como India, Sudáfrica, Brasil, Argentina, Méjico, representantes Chiíes e incluso China.

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